El Barroco y la expresividad dramática
Introducción
Debajo de la etiqueta musical “barroco musical” que abarca la música que va desde los últimos años del s. XVI hasta mediados del XVIII, se incluye una gran cantidad de cambios, el surgimiento de nuevas técnicas y la irrupción de formas musicales que continúan, con ciertas variantes, hasta nuestros días.
Hemos de tomar en cuenta que bajo esta etiqueta se ubica no sólo un largo período temporal de más de 150 años sino, también, una serie de etapas bastante diferenciadas entre sí. Es por ello que podemos hablar de barroco temprano, medio y tardío. Según M. Bukofzer las fechas y características de éstas serían las siguientes (aplicables a Italia, las fechas deberían moverse en otras zonas geográficas):
Elementos del barroco
Para conseguir la dramatización que le atribuimos al estilo barroco era preciso dotarse de un nuevo lenguaje técnico. En este nuevo lenguaje – que tendrá una gran influencia más allá del barroco – encontramos 4 elementos básicos que son: la textura de Melodía Acompañada, el Bajo Continuo, el nacimiento de la Tonalidad, el contraste dinámico y la ornamentación.
1. Melodía acompañada
El elemento más importante fue el cambio de textura, es decir, el modo en que se organizaban las diferentes melodías de cada voz o instrumento. Si en el Renacimiento la textura predominante fue la Polifonía (diferentes voces simultáneas con la misma importancia cada una), en el Barroco surgirá la textura de Melodía acompañada, en la que a pesar de haber diferentes voces habrá una clara polaridad y jerarquía entre ellas, habiendo una voz/instrumento que lleva la Melodía que es la protagonista y, estando supeditados el resto de instrumentos / voces al mero acompañamiento.
Para apreciar la diferencia entre la textura polifónica del Renacimiento y la Melodía acompañada del primer barroco oiremos una obra del compositor renacentista Giovanni Palestrina (el modelo más destacado) Sicut cervus y una obra de Caccini, “Amarilli mia bella”, de su Nuove Musiche (1602), una de las primeras fuentes de la Melodía acompañada.
Palestrina. Sicut cervus (polifonía)
Caccini. Amarilli mia bella (melodía acompañada)
Es al surgimiento de la Melodía Acompañada al que podemos atribuir, en gran medida, la génesis de los otros 2 elementos básicos del nuevo lenguaje barroco. La polaridad de ésta no sólo hará que sea importante la voz superior que lleva la melodía, sino también la voz más grave que soporta y acompaña esa melodía y que recibirá el nombre de Bajo continuo. Por su parte, esta polaridad entre las voces y la diferencia de función entre cada una de ellas, dará lugar a la Idiomaticidad pues ciertos instrumentos se considerarán apropiados para llevar la melodía (instrumentos ornamentales) y otros para acompañar (instrumentos acompañantes o fundamentales). Así mismo, el paso de una textura en la que todas las voces tenían las misma importancia y cuyo análisis se pensaba de modo horizontal a otra en el que se analizaba por verticalmente, dio lugar a un nuevo sistema, la tonalidad, cuya base estaba en la funcionalidad (de tensión o distensión) de esos acordes.
2. El Bajo Continuo
Al destruirse el principio de igualdad de las voces que existía en el Renacimiento no solo se producía la exaltación de una voz principal (generalmente la aguda) que llevaba la melodía, sino que se vuelve necesario que exista una voz que sea el sustento, el soporte, de toda esta estructura. Esta voz (formada habitualmente por un instrumento armónico y otro melódico) es lo que se conoce como bajo continuo y es el que sostiene todo el edificio sonoro de la música barroca. Por ello, es un elemento fundamental de ésta, lo que ha llevado a algunos investigadores como H. Riemann, a llamar al barroco musical, la “época del bajo continuo”.
El término de bajo continuo lo acuñó Luis de Viadanna (¿?-1627), maestro de capilla de la catedral de Mantua (donde trabajó Monteverdi), quien fue el primero en escribir las partituras sin todas las voces reales. El compositor escribía sólo la voz solista y el bajo que la acompaña, pues las voces intermedias ya no se consideran una parte esencial de la composición. Es por ello que el intérprete del bajo continuo debía completar en su interpretación.
Obviamente la no escritura de las voces intermedias suponía un conocimiento por parte de los que tocaban el bajo continuo (clavecinistas, organistas, tiorbistas, etc.). Es por esta razón que ya a inicios del s. XVII se empiezan a hacer métodos que enseñaban esta práctica de realizar el bajo. En el barroco temprano tenemos sólo tres tratados que hablen exclusivamente del Bajo continuo (si bien existen otros más generalistas que tienen algún apartado sobre éste):
Ahora bien, era habitual que se diera el caso que si bien el compositor no escribía las voces internas de manera completa, sí hacía una especie de taquigrafía, que consistía en unos números que se le ponía al bajo y que indicaba cuáles eran las notas de las voces intermedias no escritas (si bien no se indicaba la disposición). Esto es lo que se conoce como Bajo cifrado.
Veamos un bajo cifrado que está en el manuscrito del Compendio Musicale de Bartolomeo Bismantova (Ferrara, 1677) y cómo se resolvería.
No hemos de olvidar, sin embargo, que esta “taquigrafía” del bajo continuo daba cierta libertar al intérprete, quien improvisaba las notas de adorno, decidía si la armonía la armonía era más completa, establecía el número de voces, si se debía doblar la voz de la melodía o no, etc.
Veamos ahora uno de los ejemplos propuestos en el tratado Anónimo, Regole di canto figurato, contrappunto d ´accompagnare (x. 1670-1690) que se encuentra en la Biblioteca de la Música de Bolonia. Oiremos cómo la resolución del cifrado del bajo continuo se puede llevar a cabo de dos maneras distintas, con una armonización más sencilla o una más compleja.
En los dos siguientes videos puedes ver una explicación más detallada sobre el bajo continuo:
Dos modos de resolver el Bajo continuo
3. La Composición idiomática
En el Renacimiento no existía una clara distinción, a la hora de componer, entre los diferentes instrumentos e, incluso, entre las voces y los instrumentos. Esto quería decir que una misma obra o una melodía/voz de ella, podía interpretarse con la voz o con un instrumento. En el Barroco habrá un cambio en este sentido que llevará a que, poco a poco, se vaya especificando más el instrumento o voz para el que está escrito algo lo que, sin duda, contribuyó a aumentar la diferencia entre instrumentos así como a desarrollar una mejor construcción de estos. Podemos decir que existieron dos causas básicas de esta idiomaticidad:
La textura de Melodía acompañada estableció la separación entre los instrumentos ornamentales que llevaban la melodía (violín, oboe, trompeta, etc.) y los fundamentales que llevaban el acompañamiento (arpa, clave, órgano, laúd, violón, fagot, etc.).
El divorcio que se da, a partir del barroco Medio pero fundamentalmente del tardío, entre el conjunto vocal y el instrumental que dará lugar a la composición de piezas exclusivamente instrumentales (de cámara) o con la formación de la orquesta barroca, integrada por instrumentos ornamentales y de acompañamiento o fundamentales.
En el cuadro El oído (1617-1618) de la serie de los Cinco sentidos de Pedro Pablo Rubens (Siegen 1577-Amberes 1640) y Jan Brueghel “el viejo” (Bruselas, 1568-Amberes, 1625) podemos analizar esto. Nos interesa este cuadro no sólo por el detalle y realismo con que pitan los instrumentos y las partituras (algunas incluso se pueden leer) sino porque la distinción entre instrumentos ornamentales y fundamentales, así como entre la prima y la seconda prattica definen la distribución espacial en el cuadro.
- La distinción entre los instrumentos fundamentales y los ornamentales se encuentra de manera clara. En la parte inferior del cuadro a la izquierda, tenemos los instrumentos fundamentales y, a la derecha los ornamentales. En los primeros tenemos el clave, los tubos de un órgano, diferentes violas da gamba (contrabajo y tenor).
En los Ornamentales un oboe, varias flautas y violines.
2. También se da la distinción entre la prima prattica (polifonía sacra) y la seconda prattica (melodía acompañada y polifonía profana).
En la mesa a la izquierda del clave, podemos ver un reloj en cuya base hay una figura de una mujer con una cruz que simboliza la fe. Esto no es casual, pues los libros de música abiertos encontramos dos cánones pertenecientes a la polifonía de la Prima Práttica, y que tienen textos bíblicos que ensalzan el valor de la fe a través del oído. Vamos a oír uno de ellos Beati qui audium verbum Dei et custodiunt illud (Bienaventurados los que oyen la palabra de Dios y la guardan).
Canon. Beati qui ( del cuadro El oído)
En cuanto a la Seconda prattica tenemos los dos casos, el de Melodía Acompañada y el de Polifonía profana de los madrigales.
La Venus que tañe el Laúd junto con el Amorcillo que lee una partitura (ilegible) pero que sin duda se trata de una canción de amor para voz y bajo continuo. Simbolizando así que la Melodía acompañada es apta para la música profana.
La sala que se puede ver al fondo. En ella un grupo de hombres, mujeres y niños están haciendo música, que por los instrumentos y la actitud se trata de música vocal a varias voces con acompañamiento instrumental (contrabajo, laúd, flauta). En la mesa verde podemos ver que hay un libro impreso que se trata del segundo libro de Madrigales del compositor inglés Peter Philips (1560-1628), editado en Amberes en 1603.
4. El nacimiento de la Tonalidad
El barroco dará lugar a un cambio del sistema de la organización de la música pasando de un sistema modal o a uno tonal, sistema que, en muchos ámbitos todavía utilizamos hoy en día. La tonalidad consiste en una organización de las notas en acordes (reales o inferidos) entre los que hay una relación de tensión y distensión, lo cual crea una dirección discursiva musical.
¿Qué fue lo que llevó de un sistema modal a uno tonal? El origen hemos de encontrarlo en la importancia que se le da a la letra, lo que permitirá a los compositores introducir disonancias por requerimientos del texto, en lugares en los que nunca las habría introducido un renacentista.
En el contrapunto renacentista (según el modelo de Palestrina) los músicos podían introducir disonancias, pero siempre que éstas estuvieran suavizadas, es decir, se escucharan poco. Esto se lograba de dos maneras: a) introduciéndolas en el tiempo débil del compás b) introduciéndolas en un tiempo fuerte suspendido, es decir, viniendo de una ligadura anterior y estuviera conveniente preparada y resuelta de modo que era suavizada.
En el barroco se empiezan a introducir disonancias en tiempos fuertes sin preparar (y que por consiguiente se oían claramente) siempre que lo que dijera el texto lo justificase. Famosa es, la disputa que, a este respecto, existió entre G. M. Artusi y C. Monteverdi por la disonancia (una séptima) que éste último introdujo en su madrigal Cruda amarilli para resaltar la palabra “lasso” (amargamente). A medida que avanzamos en el barroco y se establece la teoría de los acordes, para introducir disonancias ya no será necesario ningún texto que lo justifique.
Ahora bien, ¿cuál era la disonancia por excelencia? El tritono, razón por la que se le conocía también como diabulus in música. En la música modal, en la que no se introducían alteraciones en las notas, éste sólo lo encontrábamos entre el Fa y el Si, motivo por el cual, se empezó a poner un bemol al si (convirtiéndolo en consonancia).
La Tonalidad no es otra cosa que la asunción del tritono (del diabulus in música) como un elemento esencial de su constitución y que es precisamente el que da lugar a la relación de tensión y distensión necesaria en la tonalidad. El tritono lo encontramos en el acorde de 7ª de Dominante (tensión que pide que se resuelva yendo a la tónica de la tonalidad) y cuyo primer uso se le atribuye a Monteverdi.
Pero ¿cómo el uso de estas disonancias se fue convirtiendo en algo estructural?
Al igual que en el bajo continuo no se escribían todas las notas, siendo el intérprete el que tenía que desarrollarlas, en la melodía tampoco se solía escribir todo, sino que era habitual anotar sólo el “esqueleto” que el intérprete en cuestión debía completar con los “adornos”. A pesar de que los músicos debían hacer estos adornos por “fantasía” lo cierto es que estos no se hacían de cualquier manera, sino que estaban tipificados / clasificados de tal modo que había maneras compartidas de adornar las melodías (en ocasiones los propios compositores los escribían).
Uno de estos adornos era el Accento que consistía en una nota auxiliar superior añadida antes del descenso. Pues bien, a lo hora de añadir esta nota, se sentían con la libertad de hacer cosas que estarían prohibidas escritas, como la introducción sin preparación del tritono, por ejemplo. Dicha introducción, a pesar de prohibida, sonaba bien, lo que hará que pasen a ser parte integrante del lenguaje musical del s. XVII.
El barroco temprano y medio
El paso de la música renacentista a la barroca difiere en los cambios de otros períodos en algo fundamental y es que el antiguo estilo no se dejó a un lado, sino que se siguió usando lo que se llamaba el stile antico o alla Palestrina para la música sacra. De este modo la unidad estilística que existía antes desapareció y los compositores del barroco temprano y medio se vieron obligados a ser bilingües: tenían stile antico (stylus gravis, prima prattica) y el stile moderno (stylus luxirians, seconda prattica).
El cambio que se da de la música renacentista a la barroca viene dado por el intento de un grupo de intelectuales denominados la Camerata Florentina, por volver al modo en que ellos consideraban que se hacían las tragedias griegas. Para ello, el punto fundamental del cambio estribaba en la relación entre música y letra.
En el Renacimiento, la armonía (la música) sería la maestra de la letra mientras que en la concepción barroca (al menos en el primer período) la letra sería la maestra de la armonía. Es decir, se pretendía que el texto fuese completamente inteligible para el oyente y, la composición musical, debía estar supeditada a esto, con lo que la música perdía su autonomía.
Todo esto significaba un ensanchamiento de las capacidades expresivas en las que la dramatización tenía un lugar fundamental. Esta búsqueda de lo dramático lleva al lenguaje a convertirse en algo expresivo, crítico, antiestático imponiendo a la música su nueva retórica.
1. La Camerata Florentina
La Camerata Florentina o Academia Bardi surge hacia 1590. La integraban un grupo de hombres de letras, liderados por el conde Giovanni Bardi primero y por el conde Jacbo Corsi después, que criticaban duramente a la música renacentista. Su crítica fundamental iba dirigida a considerar que en las obras renacentistas los textos eran ininteligibles por dos razones: el uso del contrapunto y la falta de jerarquía entre las voces.
Ésta fue una de las pocas épocas en las cuales la teoría antecedió a la práctica y tuvo una influencia directa en ella. Vicenzio Galilei es el autor del texto La antigua música reducida a la moderna práctica. Basándose en los antiguos griegos, en concreto en Platón, nos habla este autor de la supremacía de la palabra sobre la música, concepción que dará lugar al nacimiento de la textura de melodía acompañada y de la ópera y cuyos principios tendrá una gran influencia hasta el siglo XIX. También se intenta rescatar la idea de que cada modo representa un ethos, es decir, la relación de la estética con la ética. Ellos consideraban que era más apropiado hacer música en la que una sola voz llevase la melodía, pues así se presentaría un único ethos, y no la mezcla de varios, como entendían que se producía al haber varias voces que llevaran la melodía, algo característico de la polifonía renacentista.
Además de en Platón, los integrantes de la Camerata Florentina, fueron grandes estudioso de Aristóteles y su libro Poética, fue el libro en el que se basarían para instaurar la Ópera, tomando como punto de partida, la definición que en este texto Aristóteles hace de la Tragedia:
Es ésta la primera definición de Tragedia, considerada por este autor como un tipo de poesía imitativa de determinadas acciones. Eso sí, no se trataba de la imitación de cualquier acción sino las consideradas nobles. Este punto tuvo una gran influencia en la ópera, pues las primeras que se compusieron nunca trataban de acontecimientos corrientes sino de grandes mitos.
Otro punto importante de la definición de Tragedia dado por Aristóteles es que esta se hace con un lenguaje diversamente ornado. ¿Qué quería decir que se hacía con un lenguaje ornado? Que era aquel que se hacía con ritmo, armonía y canto que no era otra cosa que la definición de melodía de Platón (La República, 398d) y que venía a decir que se hacía con música que funcionaba de modo decorativo. Con diversamente ornado lo que quería decir es que habían partes que sólo tenían ritmo (eran habladas) y otras que tenían ritmo y canto.
A pesar de esta aseveración, Jacopo Peri señalará que las tragedias griegas se hacían cantadas de principio a fin. No era que Peri no conociese la Poética de Aristóteles sino que, en su interpretación, la parte de la que Aristóteles decía que se hacían solo versos, Peri entendió que se hacían con un tipo de declamación que no era meramente hablada, sino un estadio intermedio entre el lenguaje hablado y el cantado.
Intentando rescatar la antigüedad griega en la que, según ellos, las tragedias se hacían cantadas de principio a fin, inventan una nueva forma que tendrá una gran repercusión en la historia de la música: el Recitativo. Consistía éste en un recurso intermedio entre el canto y el habla, que convertía al texto en completamente inteligible y que permitía la velocidad narrativa. De este modo, surge la ópera como un supuesto intento de imitar las tragedias griegas con el recitativo como su elemento central.
Es en este contexto, Jacopo Peri compondrá su ópera Eurídice en la cual establecía una alternancia entre recitativos y coros a lo largo de toda la composición. Se trataba más de un drama con música que música con drama. Esta obra, compuesta en 1600 para el enlace matrimonial de Enrique IV de Francia y María de Medice en Florencia, es la primera ópera conservada hasta el momento si bien existieron otras anteriores como la de Vicenzo Galilei (1520-1591) Ugolino (1565) o Dafne (1597) del propio Peri. Posteriormente le seguirá la Euridice (1602) de Caccini.
2. El nacimiento de la ópera y los nuevos recursos Monteverdianos
Si bien, como ya hemos visto, existieron óperas anteriores, fue el Orfeo de Monteverdi (estrenado en el Palacio ducal de Mantua el 24 de febrero de 1607 a raíz de un encargo que le había hecho la Academia degli Invaghiti) la que se considera la primera ópera de calado, sin la cual el nuevo género, seguramente se habría perdido por las rutas del academicismo.
Las primeras óperas, con su sucesión constante de Recitativo tras Recitativo se constituían en algo demasiado pobre. El incursionar en el género un músico profesional como Monteverdi no sólo dotará de una mayor perfección al Recitativo (forma en la que se basaban las primeras óperas) sino que introducirá nuevos elementos como el Ritornello o el Aria cuya vitalidad y contraste darán a las óperas el dramatismo que se estaba buscando. Con ello Monteverdi dejó claro que la búsqueda de inteligibilidad de la letra no estaba reñida con la expresividad.
En el Orfeo encontramos la primera Aria de la historia de la ópera, Ecco pur ch´a voi ritorni, interpretada por Orfeo al inicio del Segundo Acto. Es un Aria da Capo (es decir, con la forma A B A´), si bien (A) no se repite por completo:
A 18´´
B 24´´
A´ 30´´
Otro elemento que facilitará la expresividad será el uso de partes instrumentales empleadas para unir diferentes partes vocales como el recitativo a los coros. Estas partes instrumentales podían ser cortas y repetidas (Ritornellos) o ser partes instrumentales más largas (Sinfonías).
Vamos a ver el modo en qué se sirve del Ritornello para unir los diferentes Recitativos que, el personaje de la Música, canta en el Prólogo.
Pero si bien Monteverdi toma con interés los elementos del nuevo estilo, no por ello renunciará a viejos modos de componer. Así tenemos que en uno de los coros del Acto I se pone de manifiesto la alegría y el carácter pastoril con un Coro que tiene una parte contrapuntística (al estilo renacentista) alternada con partes homofónicas y danzas.
Monteverdi usa lugares comunes de la música instrumental: los ritornellos, preciosas y pequeñas joyas que sirven de enlace de arias y recitativos y se van repitiendo con cierta frecuencia. Las sinfonías que tienen las características de separar un intervalo más amplio (separación de dos actos, salida de un nuevo personaje importante, cambio de escena, etc.). Las Toccatas especie de fanfarrias muy palaciegas (anunciaban las proce-siones o las marchas de nobles por las calles. Lo usará en las Vísperas de la Virgen (1910).
Estos modelos orquestales están tomados, seguramente, de los entremeses y demás formas escénicas. Pero Monteverdi las hace con sumo cui-dado, como buscando la imitación instrumental de los sonidos y los reflejos de la propia naturaleza y de los propios ambientes que recrea. Sin embargo, obviamente, no es Mozart, aún resulta ambiguo, no siempre preciso en la elección que caracteriza los instrumentos. Pero trabaja, sin duda, con cierto convencionalismo y una fuerte carga de simbología que el intérprete actual puede usar como hipótesis de trabajo.
Al ritornello —ya en el prólogo— se le han dado diversos significados simbólicos (mundo pastoril, el poder de la música, etc.) funciona como un leitmotiv. En cualquier caso, tiene un sentido funcional y permite a los personajes, con las sucesiva repeticiones, cambiar de lugar. No tiene una caracterización sonora especial salvo en el acto V que dice expresamente que es una orquesta celestial (cuerdas, arpas, etc.). Pickett cree que en el texto que cantará La música está la clave del significado de la orquesta: con las armonías de la música y la bellezas de las canciones se puede instalar la paz en el alma de los escuchas, el deseo al escucharla, de rememorar la música celestial. Algunos autores han hecho una exégesis numerológica, según ritmo, número de compases, etc. pero no está clara la explicación, aunque sí hay, evidentemente, unos juegos de simetría, como los hay en la proporciones arquitectónicas de la época. Hay un cierto carácter simbólico en la utilización de la lyra (el instrumento de Orfeo), la cítara (=arpa en el sonido) y todo un planteamiento simbólico en cómo han de prepararse estos instrumentos para ser afinados (pitagorismo en el símbolo de la afinación).
También adquiere notable importancia el violín (se creía que había sido inventado por Orfeo, de aquí la presencia de la cuerda en el II Acto, por ejemplo) para introducirnos más en la figura del protagonista (en la sinfonía a cinco partes con la cuerda como protagonista) o el violín requinto (pochette) para representar en el II Acto el paso de la noche al día (el canto de los pájaros)
También utilización del ballet (había quedado muy impresionado con el ballet de cour de París y lo incorpora en el primer acto. La flauta de pico que aparece en el ballet tiene una clara reminiscencia pastoril. En algunos casos he visto versiones en que para acentuar el carácter pastoril se le añade un tamboril a la flauta. En otras ocasiones (final del primer acto) puede tratar de representar en la evocación que hace de Euridice un contexto de música religiosa.
En el siguiente video podéis oír la ópera de Monteverdi completa:
3. El Estilo concitato
Si bien es cierto que Monteverdi aboga por la importancia de la letra sobre la música, él irá mucho más allá que los integrantes de la Camerata Florentina al mostrar, que uno de los problemas de falta de dramatismo de la música renacentista, era la falta de ritmo, de dinamismo.
Monteverdi, atendiendo a lo planteado por Platón en el Timeo (47 c- 49 a) y en la República (399 a – c), se dará cuenta que el ritmo y su variación, y no sólo la música, podían respaldar también a la palabra. Hasta el momento, la respuesta al intento de inteligibilidad de la música había sido el Recitativo, lo cual no dejaba de ser una solución minimalista que funcionaba en ciertos contextos teatrales pero no muy bien en la música de cámara y tampoco a lo largo de toda una ópera, cuya sucesión continua de recitativos creaba una gran monotonía y una falta de drama.
Así tomará en cuenta los estilos temperato (que intentaba mostrar templanza), molle (que mostraba suavidad y tranquilidad) y concitato (que mostraba agitación) de los que hablaba Platón.
Monteverdi consideró que había muchos ejemplos de estilo temperato y del molle pero nada del concitato por lo que decidió inventarlo. Para ello empleará el pie pírrico (sucesión de notas breves) repetido de manera persistente. Se utilizaba para expresar agitación, enfado, ira y estados de guerra.
El primer lugar en donde Monteverdi emplea el estilo concitato (del cual nos habla en el prólogo de su libro VIII de madrigales) es en la ópera el Combate de Tancredi y Clorinda. En ésta podemos apreciar el estilo temperato (0´- 42´´) el estilo concitato (5´46´´- 6´41´´) y el estilo molle (17´58´´- 18´49´´).
Este principio, de dar dramatismo alternando los diferentes estilos, será desarrollado por una de sus alumnas de su alumno Cavalli, Bárbara Strozzi (1619-1677) en el que logra el dramatismo alternado los diferentes estilos. Oiremos el final de su Sul Rodano Severo una de las obras de Cantatas, arietas y duetos op. 2, publicados en Venecia en 1651, en la que podemos apreciar cómo pasa del estilo temperato al concitato.
Conclusiones
Lo que llamamos Barroco temprano viene a ser una especie de puente de unión de dos épocas por el que transitan fórmulas y medios expresivos convencionales (contrapunto horizontal en el modelo madrigal o en el motete, la armonía modal o el influjo del canto llano, etc.) junto con nuevas fórmulas, que se mueven en principio con cierta timidez, propias de un período de pruebas (la reducción de voces del madrigal, el concepto expresivo de la consonancia/ disonancia, la policoralidad, o la propia emergencia de los instrumentos que se van distanciando e independizando del estilo vocal, pasando a ocupar un importante papel de “acompañantes” de la voz, cuando no de solistas.
De todos aquellos elementos, viejos y nuevos, que transitan por ese puente que conduce al siglo XVII, se va a ir clarificando algún concepto que resultará de especial valor para la transformación de lo que llamamos el primer Barroco musical: (a) la melodía acompañada, una línea que polariza con el contraste del acompañamiento todo el discurso; (b) esto va a suponer, frente a la antigua herencia de pluritextualismo de la polifonía clásica (difícil de clarificar sus mensajes), una claridad de lo que se transmite, abriéndose nuevas posibilidades para el papel del solista y su relevante papel en la futura ópera, que llama a la puerta; (c) Finalmente, la idea emergente de la concepción vertical de los acordes, el propio idiomatismo de los instrumentos, y la búsqueda de claridad de la línea melódica (cantada o instrumental), que permitirá lanzar y desarrollar el concepto de Bajo Continuo, que ya se opondrá frontalmente al concepto de la polifonía anterior, al polarizar el interés acústico entre la melodía y el acompañamiento del bajo fundamental: el resto de las voces quedan de relleno, de mera armonización.
Todo este proceso no se produce de manera inmediata, es el fruto de discusiones y de polémicas sobre la prima prattica y la seconda prattica, como vemos en los escritos de G. Artussi frente a los de C. Monteverdi; y sobre todo, de prácticas de salones nobles o de sociedades de poetas, artistas y músicos a la búsqueda del supuesto pasado musical greco-latino en el que la melodía, el recitativo, acompañado de instrumentos armónicos (órgano, clavecín, laúd o arpa) o de pequeños grupos, ofrecen un discurso claro y transparente.
Todas aquellas discusiones –viejo vs nuevo- y las nuevas prácticas darán lugar a teorizaciones relevantes sobre cómo realizar un “continuo”, la resolución del “bajo cifrado”, o cómo acompañar con un instrumento armónico (acordes, afinaciones, timbres, posibilidades, etc.). Y sobre todo, aquello se llevará a la práctica con nuevos tipos de composiciones (tonales, cromáticas) y nuevos tipos de representaciones (intermedios, óperas, etc.) que serán del gusto de unas sociedades elitistas y cultas, en las que se discute y se materializan los nuevos elementos de una vanguardia de mucho futuro.
Sin duda, los elementos fundamentales de esta seconda prattica emergen en el ambiente de sociedades como la Camerata Florentina, integrada por artistas y nobles en la que se discute y teoriza sobre el pasado grecolatino y la conveniencia de volver a los clásicos –Platón o Aristóteles-creando una nueva retórica que redescubriera y pusiera en valor la antigua tragedia griega. G. Peri y G. Caccini dieron los primeros pasos con obras de corte mitológico con un tipo de canto “parlatto” que se denominaría el Recitativo: capaz de contar rápidamente la acción y de casar de manera más precisa la acentuación musical y la del verso.
Pero sería Monteverdi quien con su Orfeo sentaría las bases del nuevo género: integrando el recitativo, a otros elementos de gran valor expresivo: el Ritornello, al Aria Da Capo, el coro homofónico, la caracterización de personajes y ambientes a partir de la orquestación y los diversos “continuos”; y sobre todo, dándole una unidad narrativa y una coherencia al propio guión y a sus personajes.
La universalidad de la ópera italiana, consecuencia de los avances técnicos y expresivos vistos, alcanza niveles igualmente de referencia en el mundo instrumental, con la especialización de los instrumentos (canzonas per suonare, sonatas), la aparición de nuevos tratados, y, especialmente, la rápida valoración de la música pura, como elemento expresivo y didáctico fundamental, tanto en el terreno práctico (evolución
de la orquestación Barroca, modos y maneras de cantar, el papel de los virtuosos, etc.), como en el didáctico: con las viejas herencias clásicas, la música será un elemento importante para la educación, para el equilibrio interior y para el trato en sociedad. Todo esto avanzará notablemente en el Barroco Tardío.
EL BARROCO TARDÍO EN EUROPA Y AMÉRICA
Si bien el Barroco podemos ubicarlo entre 1580 y 1750 y dividirlo en tres períodos: temprano (1580-1630), medio (1630-1680) y tardío (1680-1750) lo cierto es que al hablar de música barroca, en la mayoría de los casos la gente piensa, fundamentalmente, en el barroco tardío. La razón principal de esto (más allá de que es la música más programada en las salas de conciertos) hemos de buscarla en que la música de este período está escrita en el idioma de la Tonalidad plenamente establecida.
El lenguaje tonal, basado en tensiones y distensiones que dan dirección al discurso musical es, todavía hoy en día, el lenguaje empleado en buena parte de nuestras composiciones (a pesar de las rupturas que a este respecto se llevaron a cabo en el s. XX). Esto ha llevado a que tanto músicos como público, hayan mostrado una mayor aceptación hacia este tipo de repertorio.
Pero no fue ésta la única innovación del Barroco tardío que perduró en otras épocas. El desarrollo de formas instrumentales como el concerto grosso primero y el concierto solista después (y en general partes contrastantes entre partes solistas y tuttis) o la suite. El desarrollo de la ópera, más allá de la alternancia de recitativos y arias, y la introducción de temáticas fuera de asuntos mitológicos. La creación de la orquesta conformada alrededor de un núcleo de instrumentos de la familia del violín, junto con las secciones de viento madera y viento metal, el lenguaje idiómatico de los instrumentos o un discurso retórico en el que la expresión musical basándose en una combinación de características del discurso es utilizada para conmover y persuadir al oyente, son también elementos pioneros que siguieron cultivándose en otros períodos.
También heredamos del Barroco la idea del concierto público y, con él, de público. Estos surgieron a comienzos del s. XVIII en Londres como conciertos benéficos a favor de cantantes de ópera o de instrumentistas solistas. En los conciertos públicos, la música era el centro de atención, presentada por sí misma y no como acompañamiento de la pompa, el drama, la danza, los banquetes, las conversaciones o los oficios religiosos. Por tanto, no estaba pensada principalmente como vehículo para la promoción de una agenda ideológica o religiosa. Estos conciertos, unidos al nuevo mercado comercial de música impresa, dieron lugar al auge de los géneros instrumentales, muchos de los cuales, todavía se cultivan hoy en día.
1. El Barroco tardío en Europa
1.1 Italia y la música instrumental
Si bien el Barroco podemos ubicarlo entre 1580 y 1750 y dividirlo en tres períodos: temprano (1580-1630), medio (1630-1680) y tardío (1680-1750) lo cierto es que al hablar de música barroca, en la mayoría de los casos la gente piensa, fundamentalmente, en el barroco tardío. La razón principal de esto (más allá de que es la música más programada en las salas de conciertos) hemos de buscarla en que la música de este período está escrita en el idioma de la Tonalidad plenamente establecida.
El lenguaje tonal, basado en tensiones y distensiones que dan dirección al discurso musical es, todavía hoy en día, el lenguaje empleado en buena parte de nuestras composiciones (a pesar de las rupturas que a este respecto se llevaron a cabo en el s. XX). Esto ha llevado a que tanto músicos como público, hayan mostrado una mayor aceptación hacia este tipo de repertorio.
Pero no fue ésta la única innovación del Barroco tardío que perduró en otras épocas. El desarrollo de formas instrumentales como el concerto grosso primero y el concierto solista después (y en general partes contrastantes entre partes solistas y tuttis) o la suite. El desarrollo de la ópera, más allá de la alternancia de recitativos y arias, y la introducción de temáticas fuera de asuntos mitológicos. La creación de la orquesta conformada alrededor de un núcleo de instrumentos de la familia del violín, junto con las secciones de viento madera y viento metal, el lenguaje idiómatico de los instrumentos o un discurso retórico en el que la expresión musical basándose en una combinación de características del discurso es utilizada para conmover y persuadir al oyente, son también elementos pioneros que siguieron cultivándose en otros períodos.
También heredamos del Barroco la idea del concierto público y, con él, de público. Estos surgieron a comienzos del s. XVIII en Londres como conciertos benéficos a favor de cantantes de ópera o de instrumentistas solistas. En los conciertos públicos, la música era el centro de atención, presentada por sí misma y no como acompañamiento de la pompa, el drama, la danza, los banquetes, las conversaciones o los oficios religiosos. Por tanto, no estaba pensada principalmente como vehículo para la promoción de una agenda ideológica o religiosa. Estos conciertos, unidos al nuevo mercado comercial de música impresa, dieron lugar al auge de los géneros instrumentales, muchos de los cuales, todavía se cultivan hoy en día.
Diferentes autores de gran calidad, que sirvieron de puente entre el barroco medio y tardío (s. XVIII), dieron forma tanto al modelo de concerto como al de concerto grosso. Y quizá el autor más reconocido es ARCANGELO CORELLI (+1713) de quien son los concerti grossi más antiguos que se conocen y los grandes conciertos para violín.
Corelli dividía la orquesta en dos “coros”: el tutti y el concertino, ambas partes contaban con acompañamiento propio, lo cual venía a ser como los experimentos policorales de finales del XVI (Gabrielli, por ejemplo), y permitía situarlos en distintos emplazamientos. En este sentido, hay un cierto tradicionalismo conceptual: esta música sigue teniendo la estructura policoral de los venecianos del XVI, pero tanto la concepción armónica como la regularidad instrumental o la masa orquestal es nueva.
— En concertino de Corelli (en otros autores) varía: suele ser bien un solista (violín generalmente), un trio de cuerdas, con la misma fórmula de la sonata en trio (SSB ó SSS), frente a la orquesta tradicional en al tutti.
Pero el violín I de Corelli del concertino tiene mayor desarrollo que las otras voces y da pie para sentar las bases de lo que será el estilo solístico (instrumento sólo frente al acompañamiento).
_ Sus obras suelen estar articuladas en tres o cuatro movimientos: rápido-lento-rápido o bien lento-rápido-lento-rápido (Da chiessa, así llamadas estas sonatas porque se introdujo la costumbre de tocarse en la propia iglesia, lo cual, tratándose de música instrumental, era impensado pocos años antes).
—Fuerte desarrollo del lenguaje violinístico, el instrumento técnicamente se va a despegar definitivamente de las formas vocales.
Al lado de Arcangelo Corelli podemos situar a otros músicos de la segunda generación, muertos en el primer tercio del XVIII: Torellli, Albinoni, Tartini, ligados al modelo coreliano y que desarrollaron preferentemente la forma del concerto solístico o la sonata en trio. El más célebre de esta segunda generación heredera de Corelli y de la escuela Boloñesa fue Antonio Vivaldi (+1741).
ANTONIO VIVALDI
Procede de Venecia, donde crea una escuela de cuerdas magnífica en el Hospedale de la Pietá, para niñas abandonadas y huérfanas, que acabó siendo un gran centro de conciertos en la capital. En los concerti grossi, Vivaldi recoge la herencia de Corelli, en cuanto al tratamiento de la textura concertante del concerto grosso, pero la lleva hacia una relación cada vez más solística.
Así, aunque presenta un concerto grosso corelliano, formalmente tiende más a relaciones independientes de las voces (propiamente son conciertos de tres solistas, más que concertos grossos). Desarrolla ampliamente la forma solística pero con un sentido más colorista; no se limita, como hacían Tartini o Corelli, a la cuerda, sino que introduce en la fórmula solística nuevos timbres (flauta de pico, oboe, fagot, etc.). Muy del gusto de los barrocos franceses e ingleses, Vivaldi desarrolla en sus obras cierto juego programático (la tempestad, la caza, o las estaciones). Lleva a extremos absolutos la regularización rítmica y desarrolla enormemente el virtuosismo solístico. Con Vivaldi la fórmula del concerto llega a su estandarización definitiva: tres movimientos (rara vez una introducción lenta, o da chiessa); respuestas regularizadas del tutti orquestal que introduce los temas del solista o que responde su discurso virtuosístico, el empleo del ritornello (o estribillo) ya usado por Monteverdi, uso de contrastes, ecos y otros recursos. Escuchemos el Allegro non molto del “invierno” de las Cuatro estaciones, de Vivaldi, en donde él intenta emular la tempestad, los efectos del frío (castañeo de dientes), los campesinos corriendo de la tempestad, etc.
Tanto el desarrollo de la estructura orquestal de la generación de Vivaldi, como otras características de su música (desarrollo solístico, polaridad absoluta del solista y del acompañamiento, regularidad armónica y rítmica, etc.), tuvieron una notable influencia en el estilo vocal escénico y en el propio desarrollo de la ópera en un sentido fundamental e inesperado. La influencia de la música instrumental en la música vocal, lo que supone, como la inversión de lo que sucedía en el primer barroco, cuando veíamos cómo la música instrumental, poco a poco, se iba despegando de la vocal, adoptando su propio estilo. Es ahora la música vocal la que se aproxima al estilo instrumental: las voces cantan como si fueran instrumentos, se desarrollará una técnica vocal muy próxima a lo que era un instrumento en estilo concertante (lo que luego se llamó el belcantismo)
Al desarrollo vocal contribuyó también notablemente el distanciamiento de los autores italianos del barroco tardío de la fórmula de la ópera seria que aún seguía los dictados estéticos de la escuela florentina, con muchos recitativos. Desde ahora, la nueva formula operística, llamada la ópera buffa, establece una rigurosa distinción entre el recitativo, (en donde se mete la acción dramática, cada vez menos seria, cada vez más intrascen-dente, sorpresiva, cargada de simplezas) y el Aria, fórmula regular métrica y armónicamente más estable, en donde se desarrollan ideas más contemplativas, donde se repiten los temas, donde, en definitiva, se distancia el músico de la acción dramática para dar juego al simple divertimento instrumental.
2. El Barroco Aleman J. S. Bach
Alemania cambia de raíz con la elección del elector de Brandemburgo como Rey de Prusia (1701). En torno a él, y lentamente, se gesta la grandeza y la unidad del pueblo alemán en torno a Prusia como eje central. El Deusth, el concepto de la gran Alemania, con sus diferentes fórmulas y alternativas, sus defectos y sus excesos, parten de aquí precisamente, en plena juventud del gran JS BACH.
Tema importante es, asimismo, el crecimiento en paralelo de la burguesía y las estructuras locales laicas, frente al peso que la iglesia sigue teniendo en las comunidades meridionales, especialmente en Francia y España, en donde la música civil prácticamente lleva vida aparte de la música religiosa. Esto una fuente de trabajo importante: escuelas públicas con sus profesores de música, los empleados municipales de música religiosa o profana, pagados por el ayuntamiento, los conservatorios medios y superiores, subvencionados por el estado o por la localidad o la aldea.
BACH nace también en el seno de una familia de honda tradición musical. Huérfano de padre, se forma con su hermano, Johann Cristoff que había sido discípulo de otros de los grandes músicos de la época Pachelbel. Alterna el estudio de la música con el de humanidades.
Musicalmente adquiere un profunda formación; voz, violín, órgano, y los primeros rudimentos de contrapunto y composición que mejorará posteriormente.
Johan Sebastian consigue una beca como cantor en la Iglesia de S. Miguel de, Lunenburg en donde se familiariza con la música de los más célebres compositores del momento.
Su primer empleo ya profesional fue en la corte de Weimar (1708-1717), en una de las segundas o terceras capilla de alguno de aquellos príncipes y como violinista.
En 1717 se traslada a Cöthen en donde trabajará hasta 1723 en un puesto aparentemente irrelevante y poco interesante. Es contratado como maestro de capilla y director de música de cámara. Socialmente fue un paso importante pero musicalmente no ya que pertenecía Cöthen a la iglesia pietista:Sin apenas música sagrada en el culto. No tenía apenas que componer nada de música sagrada (órgano, cantatas, etc., lo que había sido un poco el centro de su vida anterior)Pero, en contrapartida, tenía gran importancia la música de Cámara (punto)Entre 1729 y 1750 trabajará en Leipzig como maestro de canto. En un puesto que, en un primer momento parecía un retroceso (de maestro de capilla a maestro de canto).Entre las características que podríamos resumir para la obra de BACH tenemos las siguientes: El haber sabido fundir en un estilo propio lo mejor de los estilos nacionales: el concertante italiano, el ornamental francés y el contra-puntístico germánico.Una habilidad técnica sobrehumana que a los ojos del escucha hacía un poco engorroso el estilo y a los ojos del practicante excesiva-mente complejo. Pero técnicamente supuso agotar el estudio técnico de la armonía y del contrapunto. Esta destreza le lleva a revisar constantemente sus propias obras dándole soluciones técnicas diferentes.Un tercer factor es el equilibrio existente entre la polifonía horizontal y la armonía. El vive una época en la que la polifonía ya había perdido terreno en favor de la armonía, del estudio de las relaciones meramente verticales, algo que marcó el cambio del Renacimiento al Barroco. Sin embargo, él sigue manteniéndose fiel a este equilibrio.
Tendrá un profundo conocimiento de la retórica musical siendo uno de los máximos representantes de la “Doctrina de los afectos” que alcanzó su auge en el barroco tardío.
1.3 La “Doctrina de los afectos”
Nikolaus Listenius es el primer teórico musical que introduce el concepto de música poética en su tratado Música de 1537. A partir de aquí y hasta finales del siglo XVIII se produce toda una cantidad de textos de teoría musical que incorporaron sistemas retóricos a su estudio y con ello se establece un sistema de persuasión musical similar al del lenguaje hablado.
La retórica se había empleado desde la antigüedad clásica como un método para darle al lenguaje escrito o hablado organización coherente y persuasión, por lo que Aristóteles la definía como el “arte de extraer de todo tema el grado de persuasión que éste encierra”. Debido a que la retórica general tenía como fin último manipular las respuestas emocionales de la audiencia, su aplicación particular a la música durante el barroco se denominó “Doctrina de los afectos”.
La “Doctrina de los afectos” consiste en racionalizar las pasiones humanas para poder imitarlas en la música. Se trata así de un concepto objetivo, mediante el que se establece cómo debe ser la música para poder imitar estas pasiones. Estos recursos musicales adquirieron el nombre de figuras retóricas. Si en un principio con la retórica musical se pretendía simbolizar con la música lo que decía el texto (y por consiguiente sólo se empleaba en música vocal), a partir del siglo XVII se empezará a recurrir a la retórica musical también para la música instrumental. Esto será posible gracias al desarrollo de la tonalidad y la armonía funcional, que permitía organizar el discurso en una determinada dirección. La retórica, con ello, ya no sólo servirá para darle más fuerza a la palabra o mostrar determinados efectos concretos, sino también, como un sistema de organización global del discurso. Así podemos decir que la teoría de los afectos no es otra cosa más que la Retórica del nuevo lenguaje armónico-melódico.
Si bien existieron varios, uno de los primeros codificadores de la teoría de los afectos fue el jesuita Athanasius Kircher, quien con su obra Musurgia Universal o arte magno de los sonidos acordes y discordes (1650) fue uno de los primeros en codificar la retórica musical. Este autor consideraba que había una conexión rigurosa entre cada estado anímico y la armonía o estilo musical y se encargó de definir las diferentes figuras retórico musicales a las que los compositores del barroco tardío hicieron un gran uso, llegando a ser parte esencial de su concepción compositiva.
Estas figuras retóricas era lo que se conocía como Decoratio que era uno de los cuatro niveles del Plan retórico (Inventio-Elaboratio-Decoratio-Elocutio) que permitía dar la fuerza necesaria para que estos elementos lograsen convencer y conmover al que escucha. Existía un gran catálogo de este número de figuras, las cuales tenían su parangón en las figuras retóricas literarias.
Para ver el uso de éstas, vamos a escuchar el Quia respexit del Magnificat de Bach en el que podremos ver el empleo que hace de las siguientes figuras:
2. El Barroco en el mundo hispánico. El villancico
Uno de los rasgos más distintivos de la música hispánica durante el Barroco fue la composición e interpretación de villancicos en lengua vernácula (castellano, nathuatl, gallego, etc.). Su origen lo encontramos cuando el arzobispo de Granada, Hernando de Talavera (1428-1507), decide sustituir en la Catedral los responsorios en latín de los maitines de navidad por villancicos en castellano, con la finalidad de que el pueblo llano pudiese entender el mensaje divino. El villancico religioso nace así como una forma musical que pretende estar más cerca del pueblo pero, también, con un alto componente evangelizador lo que lleva a dos consecuencias fundamentales: 1. Va ser cultivado no sólo en la España peninsular sino también en la España americana, tanto en los pueblos “de españoles” (en las catedrales, iglesias y conventos) como en los de “indios” como un vehículo de conversión.
2. A pesar de desarrollarse en la iglesia tendrá una fuerte influencia de la música popular.
La incorporación de estructuras nuevas vino dada, fundamentalmente, por la influencia que ejerció la música y, fundamentalmente, la ópera italiana, lo que hace que se empiecen a incorporar elementos como el aria y el recitativo. De esto modo podemos clasificar a los villancicos del s. XVIII en dos grandes grupos: los de corte hispano (con la forma tripartita de estribillo-copla-estribillo, o alguna variación de ésta) y los italianos. Estos últimos eran aquellos que incluían o bien recitativos, o bien arias o bien ambos. En el caso de que sólo estuvieran formados por arias y recitativos también recibían el nombre de Cantadas.
Villancicos de Personajes
Uno de los tipos de villancicos existentes, vinculados principalmente al carácter teatral que en ocasiones se les confería, son los de personajes: de gitanos, asturianos, gallegos, portugueses, etc. Sin duda alguna, de las diferentes posibilidades los que tuvieron más éxito fueron los villancicos de gallegos y los de negro o negrillas.
Villancicos de gallegos
En los siglos XVII y XVIII en muchos de los centros religiosos hispano-portugueses nace y se desarrolla un villancico en idioma gallego, que está protagonizado por el rústico gallego muy similar en la forma al villancico en castellano. Villanueva llama villancico de gallego al modelo de esta primera etapa que traslada a una lengua de recurso escénico la temática, soporte musical y circunstancias del villancico en castellano.
Los primeros tienen la típica fórmula tripartita de Introducción- Estribillo-Coplas propias de los villancicos del XVII y que continúa en el s. XVIII. Uno de los personajes que solía hacer la ofrenda danzada al son de la gaita era el gallego. Solían ser segadores o pastores nómadas. El idioma no es propiamente gallego sino una mezcla de gallego con castellano. Se suele ubicar a la sagrada familia como procedente de Galicia, naturales de la misma Compostela y a Jesús, como primo del apóstol Santiago.
El villancico en gallego es aquel que se genera y difunde en Galicia, más tardío que el anterior. Se trata ya de un gallego lírico, más real en el uso de la lengua y cuya primera muestra podemos encontrarla en el villancico de Melchor López de 1790: Da Ulla o meu cabo veño.
Negrilla
Musicalmente, el ejemplo más temprano de negrilla las encontramos en las Ensaladas de Mateo Flecha “ el viejo” publicadas en 1581 en Praga. En una de estas Ensaladas está la negrilla San Sabeya gugurumbé que sirvió como modelo de muchos ejemplos posteriores realizados por compositores en el nuevo mundo, como Gáspar Fernándes, Juan Gutiérrez de Padilla, Antonio de Salazar, etc.
Una de las marcas estilísticas más notorias de los textos de villancicos negros está en el uso de sílabas onomatopéyicas. Con esto muestran el intento de describir vestigios imaginarios de dialectos africanos. Generalmente a las onomatopeyas se conecta el uso de tambores o instrumentos de percusión que se vinculan con lo africano. Pero estos elementos no son sólo musicales sino lingüísticos, mencionándose nombres de instrumentos en el texto o hablándose de la facilidad de los negros para el baile. Otro elemento empleado es el la responsión (alternancia entre solista y coro) que se vinculaba a la música africana.
Vamos a escuchar la negrilla A siolo flasiquillo del compositor malagueño, pero que desarrolla gran parte de su carrera en la Catedral de Puebla (Nueva España), Juan Gutiérrez de Padilla (c. 1590-1664).
Este villancico tiene la típica estructura ternaria de Introducción- Estribillo o Responsión-Coplas. El texto está en bozal, el uso de onomatopeyas está presente en el estribillo (algo que es reforzado en esta versión con el uso de la percusión), y se presentan dos personajes: Flasiquillo (Francisco) y Tomé (Tomás). La referencia al baile (y al buen hacer de los negros a este respecto) es constante. El estribillo que se presenta después de las coplas funciona a modo de responsión.
Los Villancicos representados
La teatralidad que hemos podido apreciar en el villancico recién escuchado seguramente requería alguna pequeña puesta en escena (disfraces, pequeña escenografía, etc.). Ya a fines del s. XVII y principios del XVIII, se empezarán a introducir parlamentos gesticulados que interpolan algunos personajes en las partes cantadas. Poco a poco se irá dando lugar a un tipo de representaciones, herederas de los autos sacramentales, en las que se intercalaban partes habladas con los villancicos cantados. A este hecho contribuyó, sin duda, el gran éxito que tenían los villancicos, que contribuía a que los fieles asistieran en masa a las iglesias pero, también, a no pocos desórdenes contra los que la iglesia intentaba luchar en vano.
Este tipo de representaciones se hacían, fundamentalmente en Navidad, Semana Santa y en el Corpus Christi, siendo la más importante de todas la de Navidad y recibiendo estas representaciones el nombre de Pastoradas o Nacimientos. Si bien no todas las Pastoradas tenían exactamente la misma estructura, sí encontramos ciertos elementos comunes.
Vamos a oír uno de estos villancicos de la sección de la Ofrenda de los Pastores, Niño mío compuesto en 1798 por Velásquez el viejo, un compositor venezolano hijo de un esclavo. Se trata del primero de los villancicos pareados, es decir, el que corresponde a la tonada de corte lírico.
CONCLUSIONES
Aunque el Barroco (1580-1750) es un largo período de tendencias y de cambios, en los estudios académicos, el Barroco tardío es el que más presente está en la narrativa histórica y en las salas de concierto, precisamente al ir ligado este período a autores de gran peso: en su momento y para la posteridad (Vivaldi, Bach o Haendel, entre otros).
En cualquier caso, este Barroco tardío supone la consolidación de géneros y recursos desarrollados por sus predecesores y la apertura a otros elementos que el Clasicismo, a su vez, desarrollará y asentará en su retórica musical.
a) Se consolidarán géneros instrumentales de gran repercusión, como el concerto solístico o el concerto grosso, que desde Italia se extenderá a toda Europa, y que venía a consolidar el contraste de una o varias voces, contra el tutti. Las fórmulas solísticas se desarrollarán ampliamente, incrementándose el papel del solo virtuoso, tanto en instrumento como en canciones acompañadas.
b) El mero acompañamiento informal de instrumentos melódicos o del “continuo” se va estructurando en una formación orquestal que girará en torno a la familia del violín, con secciones de viento y madera.
c) También se fomentará en la música instrumental ciertos juegos programáticos cuya retórica irá evolucionando hacia el tratamiento descriptivista de la música y que afectará a la ópera y a los géneros vocales-orquestales en general.
d) Si en el Renacimiento el instrumento imitaba a las voces, las doblaba en muchas ocasiones, en el Barroco Tardío la evolución del instrumento llevará a que la música vocal adopte las técnicas de fraseo, ornamentación y expresividad propias de los instrumentos, lo que en el futuro se conocerá como belcantismo.
e) El peso de la música instrumental en Italia se exportará el resto de Europa, generando una cierta internacionalización no exenta de elementos locales, especialmente reseñables en el caso de Alemania o Francia.
En el mundo de la ópera, la evolución del teatro italiano, al lado de la ópera seria francesa y las formas seudoescénicas germánicas darán paso a fórmulas en las que el italianismo preponderante se concretará en la llamada Ópera buffa, un modelo de largo recorrido en el que se consolidarán esquemas anteriores: el recitativo (seco u orquestal), el aria Da Capo, la improvisación, o el papel cada vez más expresivo de la orquesta, algo muy destacado en géneros como el Oratorio o las Pasiones.
Sin duda, tras la gran generación compositores italianos de finales del XVII y principios del XVIII, Alemania se convertirá en el eje de la creatividad del Barroco tardío, con autores de referencia que trabajarán tanto en el terreno civil como en el religioso. Todo ello favorecido por una importante implicación de la burguesía en apoyo de la música, una herencia de la Reforma luterana que tendrá gran relevancia tanto desde el punto de vista de la sociología (espacios, sociedades, academias, coros y orquestas parroquiales, etc.) como en el de la educación.
La presencia de estudiosos y teóricos en refuerzo de la música como un Arte de vital importancia para la sociedad generará estudios sobre cómo la música podrá completar el aspecto educacional y artístico de un colectivo tratando de imitar y de racionalizar con el sonido, la armonía, la orquestación y el canto, las pasiones humanas. Así, de especial relevancia será toda la Teoría de los afectos, creándose a su sombra de aquellas teorizaciones todo un catálogo de recursos que repercutirán positivamente en la evolución de la técnica y en la compresión de la palabra, ahora ricamente variable por la evolución armónica, la orquestación, los recursos tímbricos, y el propio interés por conocer y desarrollar el significado más íntimo de los nuevos recursos compositivos.
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